Jesús Aumatell, editor

Cat. / Engl.

Cuando en 1998 puse en marcha la editorial Emboscall, pude materializar mi anhelo personal de dedicarme a lo que más me apasionaba: la literatura y el libro como su vehículo imperecedero.

Pero desde entonces estamos asistiendo a un desplazamiento del significado de la palabra libro. A principios de los años 90 todos teníamos muy claro qué queríamos decir con este término, y no dudábamos, tampoco, del significado de literatura: el libro, plasmación impresa de una obra de creación o científica, constituía, en sí mismo, una unidad de sentido. Como tal, se añadía naturalmente al conjunto histórico de los libros (un corpus global en continuo crecimiento), los cuales constituían -incluida la literatura- la totalidad del conocimiento humano (también en continuo crecimiento).

El libro ahora ya no sabemos qué es: si ya los primeros años del nuevo milenio se hablaba de considerar cualquier producción con elementos narrativos (desde un videojuego a una película) como libro, ahora empieza a haber “bibliotecas de cosas”. Cuando cualquier cosa es un libro, ya no podemos utilizar este término sin especificaciones para denominar lo mismo que hace veinte años. Debemos decir “libro impreso” o “libro digital”.

Creo que, desde el momento en que empecé a producir objetos que eran catalogados como libros, me di cuenta, aunque no fuera plenamente consciente de ello hasta mucho tiempo después, de que estaba contribuyendo a la destrucción de aquel concepto trascendente que yo mismo tenía de la literatura y del libro. Si yo podía “hacer” (en el sentido físico de imprimir y encuadernar) un libro en mi propia casa, hacerlo estaba ya al alcance de cualquiera. La degradación -vulgarización- es consecuencia de la democratización: esto forma parte de la evolución de la sociedad humana. Intentar aplicar correcciones (normalmente esgrimiendo el argumento de la excelencia, un antiguo remanente de cuando mandaba la aristocracia) a este proceso natural está condenado al fracaso. Es cierto que, a medio plazo, esto permite ir tirando a los que en él se amparan, no tanto por la simpatía que su romántica defensa de valores decadentes despierta en una sociedad que, mientras lamenta el derrumbe de todo un mundo, consume con entusiasmo los nuevos productos que se le van ofreciendo, como por las descomunales dimensiones del cadáver que ha quedado, de cuya carroña viven.

Habiendo asumido este estado de cosas, he decidido retomar la actividad editorial, de la que decidí retirarme hace unos dos años (hacia finales de 2017), en parte porque la conciencia de todo esto que he expuesto en el párrafo anterior había convertido para mí en absurda la tarea editorial (y más teniendo en cuenta que se me hacía muy difícil, por cuestiones coyunturales, continuar el proceso de autoproducción de los libros, proceso que, a la postre, era el único y auténtico apoyo ideológico y material de emboscall), y en parte por el contexto sociopolítico (ante la represión que el estado español inició sobre el pueblo catalán a raíz del referéndum de autodeterminación del 1 de octubre de 2017) se me volvió imposible continuar, he necesitado todo este tiempo para armarme ideológica y moralmente para reanudar la actividad editorial.

Ahora creo que la búsqueda de un público universal a través de la red -lo que implica el uso del inglés, a la vez que justifica el del español y el de cualquier otra lengua de la que yo pueda tener conocimiento suficiente- es la vía para la publicación de obras. Sin dejar de ser una plataforma editorial catalana que tendrá en la producción del ámbito cultural catalán su base, esta nueva propuesta querrá proyectarse en el ámbito mundial.

Revela el carácter personal de esta iniciativa el hecho de que lleve mi nombre: ya no será “Emboscall” ni ninguna otra etiqueta con connotaciones difusas que el receptor llena a su gusto, sino “Jesús Aumatell, editor” que asume la responsabilidad de la tarea; sin embargo, “Emboscall” puede ser una “subetiquetas” incluida en la anterior, en la medida que es referencia de un bagaje que puede ser, si conviene, actualizado.

%d bloggers like this: